¿Te has detenido a ver los detalles? no, no me refiero a esos detalles para que el reporte del trabajo este perfecto, o ese correo que tienes que mandar a algún cliente o a tu jefe, tampoco hablo de si la comida esta lista o la casa acomodada, y mucho menos me refiero a los accesorios que vas a utilizar en el outfit que llevarás hoy,no, hablo de los verdaderos detalles...
¿Haz visto el color de las nubes del amanecer de hoy? ¿Te diste cuenta de lo rítmica que fue la canción de los pájaros en cuanto salio el sol? ¿Qué sentiste cuando abriste tu ventana por primera vez en el día y el delicado viento acaricio tu cara? ¿Acaso te diste cuenta? ¿Que sientes cuando respiras? cuando sonríes ¿Desde donde viene?
¿Ya viste lo hermosa de la sonrisa de tu pareja, tus hijos y la mas importante, la tuya? Descubriste el sabor de la comida que degustaste hoy? cuando tomaste café ¿Saboreaste todo ese amor que la tierra le inyecto para que te llenaras de nutrición y vida? porque haz de saber, la tierra, nuestra madre, bendice cada alimento para darnos salud, nutrición y vida, su vida.
¿Te fijaste en el caminar de tu mascota o en el revolotear de las aves? ¿Qué dibujos hacían las ramas cuando sopló el aire? y cuando pusiste música ¿Te animaste a cantar tu canción favorita?que por cierto... ¿Qué dice tu canción favorita? ¿Sabías que con eso tu puedes conocerte mucho mejor? claro! en un detalle así de simple puedes descubrir que hay en tu corazón, en tu mente, incluso en tu inconsciente, con poner atención en los libros, canciones o películas que te gustan puedes descubrirte o descifrar lo que tu pareja, hijos, familiares y amigos están gritando en silencio.
¿te haz dado el tiempo de detenerte y disfrutar lo que haces? cada paso, cada movimiento, ¿Ya te diste cuenta de que estas vivo? que emanas vida, que transmites amor aun cuando no te das cuenta.
El mundo, no, el Universo está lleno de detalles, detalles de vida, manifestaciones de arte, es hermoso lo que nos rodea y es horrible imaginar que nos hemos estado perdiendo de detalles que nos recuerdan nuestra magnificencia, nuestra totalidad, nos hemos creído que no somos merecedores de detenernos cinco minutos para respirar y disfrutar de ese parque por el que pasas cuando vas a trabajar, nos hemos olvidado de abrazar a nuestra madre, nuestra tierra, tan bondadosa, nos hemos olvidado de escuchar, de sentir, lo hemos anulado porque es algo que no tiene importancia, hemos creído que todo lo debemos razonar, pensar, todo tiene lógica, pues hay algo que he aprendido... a veces lo más lógico es la ilógica, pregúntale a un niño sobre el amor, pregúntale que quiere sobre sus sueños, ¿De que se cree capaz? entonces escucha su respuesta, te darás cuenta que sabe que no tiene límite simplemente porque se sabe infinito... ¿Por qué nosotros no somos eso? ¿Tan limitados nos sentimos? expande tu mente tan infinita como tu alma, tu conciencia es infinita, solo hace falta creerlo.
¿Fotos? si, claro que es importante las fotos de familia las propias, de amigos, lo necesitamos porque es la forma en que hacemos infinito un momento, pero te recomiendo que te des un tiempo de tomar una foto a ese detalle que no habías visto, la naturaleza te da esa oportunidad, hay que saberla aprovechar. Disfruta de los detalles, disfruta de tu grandeza.
Donde compartiré la magia de mi mundo, mis emociones, sentimientos... mi vida.
lunes, mayo 19, 2014
miércoles, marzo 26, 2014
Abriendo los ojos
Hace unos días estuvimos presentes en una entrevista que le
hicieron a la actriz Leyla Rangel, dentro de esto ella compartió sus experiencias
y aprendizajes que estas le habían dejado, dijo tantas cosas que realmente me
hicieron ruido, me recordaron otras tantas y me inspiraron a más.
Habló sobre las oportunidades, la magia de la vida, la forma
en cómo el universo conspira para que tengas lo que te sientes merecedora a
tener, pero dijo algo muy importante que
va más o menos así: “…No sé si es que esos milagros pasan algunas veces o
siempre pasan y nosotros no tenemos los ojos abiertos para verlos”. Que
analogía tan interesante y sabia, creo que unos de los componentes de la vida
es la magia y los “milagros” no son más que esos momentos en los que decidimos
abrir los ojos y ser consientes de esos momentos mágicos, así es que muchos
pueden decir que un amanecer es un milagro, un atardecer, incluso simplemente
respirar, sin embargo estamos tan inmersos en esos problemas cotidianos, en lo
que nos hace falta, en lo que desearíamos tener, en todo lo malo que no vemos
las bondades y las bendiciones que nos rodean, entonces tenemos a aquel que
siempre corre porque va al trabajo, una persona mal humorada, estresada y
constantemente cansada, si esta persona un día se detuviera, tan sólo cinco
minutos y mirara al cielo u observara un árbol, podría maravillarse de la magia
del universo y su ser podría estar en paz. Un día, hace mucho tiempo, caminaba
por la calle y me detuve a esperar a alguien que saliera de una tienda,
entonces miré hacia la banqueta de cemento y descubrí que por un pequeño
agujero que se había formado, se levantaban una pequeñas florecitas, me sorprendió,
recuerdo que me pregunte ¿Cómo es posible que aún con todo en contra, esas
flores tienen la fuerza para levantarse entre tanto asfalto?.
Por otro lado, estamos tan acostumbrados a ver las cosas
malas que olvidamos ver las cosas buenas de todo, en especial de las personas,
vivimos en una sociedad que constantemente está separando lo malo en lo bueno,
siempre señala los defectos y la parte negativa del comportamiento, pero ¿Qué
pasa si un día, todos nos dedicamos a señalar únicamente lo bueno de todo? Entonces
descubriríamos lo maravillosos que podemos ser, todas esas virtudes que
creíamos no tener, descubriríamos y reconoceríamos nuestra fuerza, nuestro
poder, el cual nos corresponde por derecho, sabríamos que no hay nada
imposible, ni siquiera el sonreír desde lo más profundo de nuestro ser,
empezaríamos a darnos cuenta que nuestros sueños son únicamente metas que
podemos alcanzar siempre, porque somos seres con una virtud más grande que la
de muchos: la conciencia, aunque últimamente lo hemos manejado como nuestra
debilidad, algo malo, hemos aprendido tanto a racionalizar que nos hemos
olvidado de algo muy importante… sentir.
Nuestra intuición es sabia porque nosotros somos sabios,
pero hemos dejado de escucharnos por escuchar lo que dicen afuera, los “no
puedes” “no eres capaz” “no estás listo” entonces cuando yo me enfrenté a esas
interrogantes me pregunte ¿Por qué no estoy lista? Así fue que tomé fuerza para
no sumergirme en todo eso malo y empezar a ver lo bueno de todo, ver la magia,
las bendiciones que me rodean, porque de verdad que la vida puede ser
maravillosa, el mundo y nuestro medio también, sólo hace falta que reconozcamos
que nos merecemos esa alegría, esas bendiciones están esperando por nosotros
¿Lo vas a desperdiciar? Anímate a ver las cosas buenas, descubrirás una gran
paz en ese camino.
La madurez de las palabras de Lyela me quedaron muy
grabadas, si es verdad, ha tenido muchos éxitos en su carrera y la respeto por
eso, pero lo que me hizo admirarla y respetarla en verdad no fue eso si no esa
forma de pensar, lo que ella es en esencia, la forma en cómo se reconoce como
ser humano poderoso, creador, para mí, los logros son aplaudibles y por
supuesto merecen reconocimiento, pero son la consecuencia de algo mucho más
grande y maravilloso, el desarrollo y reconocimiento del ser, de quienes somos
y ella, a su corta edad, ha tenido la fuerza de enfrentarse a sí misma, a
interrogarse, habla con la sabiduría de los ancianos y estoy segura que todo lo
que hace y proyecta es eso, la fuerza y el carisma de su alma, se ha ganado mi
respeto y admiración por eso y estoy segura que su verdadera vida apenas
comienza y así nosotros, debemos enfocarnos en nuestro propio desarrollo, en
descubrir y honrar nuestra esencia, una vez hecho esto, todo aquello que
soñamos se irá cumpliendo uno tras otro porque simplemente sabremos que lo
merecemos.
Para conocer más sobre Leyla, sus logros y nuevos
proyectos:
https://www.facebook.com/LeylaSofiaActriz?notif_t=fbpage_fan_invite
http://www.youtube.com/channel/UCrwyrcCK8JGsyXcPzNKvj3A
jueves, marzo 13, 2014
¿Estás listo para perdonarte?
Con este tema puedo recordar el caso de una persona que por años ha vivido con dolores musculares, infecciones, dolores en cabeza, gastritis, colitis, dolores articulares, en fin, un montón de malestares físicos, incluso alguna vez tuvo que someterse a un estudio bastante fuerte sólo para descubrir que sufría de una fuerte hernia hiatal, desde muy chica lo veía enfermo y con ciertos ataques de histeria, fue cuando estaba en mi adolescencia que empecé a leer libros de alquimia, metafísica y si, algunos cursos, que empecé a notar la tristeza que lo envolvía, aprendí que en el rostro de las personas se puede saber el tipo de vida que han llevado y vaya que tenía la cara maltratada, sus facciones eran toscas y su ceño casi siempre estaba fruncido, pero fue cuando entré a estudiar psicología que aprendí los conceptos, supe lo que era el odio, el rencor, aprendí sobre la “profecía autocumplida” y sobre la somatización, entonces al unir estos conceptos a los metafísicos todo tuvo mucho más sentido para mi, sus dolores no eran más que pura somatización, ¿Cómo lo sé? Porque al momento de hacerse estudios más profundos, esta persona presentaba buena salud “saludable como un caballo”, era por ciertos períodos de tiempo en los que presentaba los malestares, normalmente cuando había situaciones fuertes.
El tiempo fue avanzando y los malestares cada vez eran más estacionarios, se quedaban por más tiempo y su sentido de victimización no ayudaba a alejarlos, todo lo contrario, buscaba que se quedaran más tiempo, con los años aprendí a escuchar lo que la gente decía, a realmente poner atención a sus palabras, ahí también hay señales de que piensan de la vida, cómo la enfrentan y cómo les ha ido, descubrí algo increíble, sólo hablaba de venganzas, no de lastimar físicamente, eran más como palabras “ellos me la hicieron, ellos la pagan, no sé cómo, pero la vida los hundirá y yo me he de enterar, me va a dar mucho gusto”, también solía blasfemar en contra de cualquiera que estuviera en contra de sus ideas, degradaba a todos los que él consideraba que le daban la espalda y no acataban lo que él pedía, lo impresionante era ver y sentir el odio con lo que decía aquellas palabras, de pronto asustaba.
Desde muy pequeño fue acumulando esos odios en contra, incluso, de sus padres, hablaba mal de ellos o simplemente no les hablaba, creía que lo habían corrido de su casa porque de niño lo mandaron a un internado, creció con amistades que no le dejaban cosas buenas y cuando se independizó comenzó a buscar la riqueza, era lo que quería, se casó, según él dijo, por lástima con su esposa, ella sufría de maltrato familiar y quiso ser su “héroe”, tuvo a sus hijos y los educó con amor, ese amor en el que no les faltaba nada material y de verdad nada les faltaba, aparentemente. El tiempo fue pasando y las circunstancias de su vida se tornaron complicadas, se le presentaron tantos obstáculos que de pronto sentía que no iba a poder, maldijo a todos aquellos que lo llevaron a ese punto, corría de una ciudad a otra, buscando cambiar, estabilizarse, pero sus actitudes, la forma en que se desenvolvía no lo permitía, terminaba peleado con cualquier “amigo”, los maldecía a todos.
A través de los años fue acumulando odios, rencores, cada vez se veía y se percibía más pesado, cansado, acabado, la gente que lo empezó a rodear eran estafadoras, mentirosas, gente a veces sin escrúpulos y él, disfrutaba de esa vida, decía que nunca había que confiar en nadie, que los amigos sirven para utilizarlos, entonces descubrí que con esto él mismo alejaba a sus pocas amistades y se empezó a llenar de gente avariciosa y convenenciera. La vida le puso muchas pruebas para que recapacitara, para que abriera los ojos y recordara la humildad de la vida, que había belleza hasta en lo más simple, pero no lo hizo, no se dio cuenta y siguió maldiciendo todo y a todos, se hundía cada vez más.
Él pensaba que no tenía que perdonar a nadie, que más bien eran todos los que le tenían que pedir perdón porque, a su forma de ver, había sido amigo fiel, empleado leal y ser humano ejemplar, que nunca hizo nada malo y que siempre veía por los demás, exigía que se le diera prioridad porque era alguien importante y que nadie podía tocarlo porque de lo contrario pagaría las consecuencias, vivía en el eterno sueño de que todos los que le fallaron regresarían queriendo favores de parte de él y él nunca se los daría, no lo merecen, pero la vida tenía planeada otra cosa, la tela que había estado tejiendo con sus acciones, su forma de pensar, sus palabras, era muy diferente a la que él había planeado, nadie lo fue a buscar, nadie le pidió favores, nadie le llamaba, nadie le pidió perdón… Claro está que nadie le iba a pedir perdón, ¿Cómo iba a ser eso posible si él no se podía perdonar a sí mismo?
Un día desperté y me di cuenta que estaba empezando a albergar rencores en mi corazón, me sentía pesada, no podía ser libre de sentir amor en plenitud porque mi cabeza giraba en torno a lo que yo creía que era malo, lo que me habían hecho, que equivocada, entendí que nadie nos hace daño, nadie nos lastima y nadie nos rompe el corazón, simplemente somos nosotros, piénsalo, cuando nos enojamos porque nuestro jefe nos dijo que no merecíamos ese aumento, ¿Cuál fue la primera reacción que tuviste? Después de blasfemar en contra de él claro, pues es decepción y en algunos casos, nos castigamos pensando que no somos lo suficientemente buenos, que no valemos lo que pedimos, que no valoran nuestro trabajo… pero si nos ponemos a pensar más profundamente, ¿Qué hay detrás de eso? Un sentimiento, por parte de nosotros, de no merecimiento, miedo, decepción y lo que paso, simplemente es el reflejo de lo que estamos sintiendo, únicamente para reafirmar la imagen que tenemos de nosotros mismos: “Ya lo sabía, no soy tan bueno como creí”. Entonces nos hacemos de más rencores y odios hacia otro, sin darnos cuenta que viene de nosotros mismos.
Perdonar a los demás, no es simplemente hacer que las cosas nunca pasaron, tampoco es “condonar sus faltas” , de hecho, no tiene nada que ver con los otros, tiene que ver con NOSOTROS, perdonar es aceptar y abrazar las diferencias entre nosotros, saber que el otro nunca va a actuar como queremos porque simplemente no es como nosotros, él, ella, piensan muy diferente a ti, es verdad, existimos personas afines, por algo tenemos amigos, pero esos sentimientos de rencor son únicamente tuyos, de ti para ti. Ese odio, enferma, nos desgasta porque pasamos el tiempo cargando una piedra que nosotros mismos nos pusimos, por eso, toda nuestra energía se va a alimentar ese sentir, ¿No es increíble? Somos nosotros mismos los que nos estamos lastimando al alimentar esa carga, es por eso que nos enfermamos, nuestro cuerpo es tan sabio que nos avisa cuando estamos haciéndonos daño.
Perdonar no es sólo descubrir la individualidad del otro, es también descubrir la nuestra, aceptarnos diferentes y amarnos como somos, es aceptar que si sucede algo que en apariencia nos lastima puede ser nada más un recordatorio, un aprendizaje y si alguien se enoja con nosotros, pues es porque él (ella) no entienden lo que tú sí, entonces al aceptar esto, dejarás de tomarte personal las reacciones de los otros, así, por mucho que te digan o hagan, entenderás que no es por ti, es por ellos. ¿Odias la forma de ser del otro? Entonces pregúntate si es posible que tú te comportas de ese modo y sea una cualidad que no te guste, todos somos un reflejo y bien lo decía Jung en su teoría de las sombras, aquello que odias de tu vecino, es lo que más odias en ti, así como aquella persona que decía odiar la traición, nunca se preguntó si él traicionaba a los demás, por mi experiencia con él, si lo hacía.
Perdona a todos los que crees que te lastimaron, por muy fuerte que haya sido, siempre tenemos la opción de cambiar, de ser diferente y rodearnos de gente diferente, haz una revisión del medio en el que te desenvuelves y las personas con las que estás, así es una manera más fácil y visible de conocer cómo estás tú, que es lo que estás proyectando al mundo.
Perdona a los demás porque mereces estar sano, ser libre y ligero, perdona a los demás porque mereces sentirte feliz plenamente con todo y con todos, siempre recuerda que lo que pasa allá afuera no es más que un reflejo de lo que sucede adentro, ¿No te gusta? Empieza a sanar.
Perdona a los demás y permítete conocerlos, pregúntales la razón de su comportamiento, recuerda también que todos tienen una historia, no juzgues, tú no sabes que tanto puedes parecerte a ellos, perdona a los demás, porque perdonarlos a ellos es perdonarte a ti.
Siu Lin J. Cancino
viernes, febrero 28, 2014
Tarde de café
El otro día estaba sentada tomando un delicioso te, porque
el café no siempre es mucho de mi agrado, con mi beba y de pronto salió un tema
que es importante tratar, algo que de verdad nos hizo platicarlo por horas y
horas y es que de pronto me dijo que su mamá había hablado sobre el tema de
casarse e inmediatamente recordé que mi mamá está en el mismo punto, nos habían
dicho que no entendían, con sus propias palabras, el porqué nuestras
generaciones ya no se estaban casando, piensan que el tiempo pasa y que ya no
habrá oportunidad de formar una familia bien, tal y como ellas lo hicieron,
cabe señalar que a mi edad, mi mamá ya estaba casada y con dos hijos, por lo
que no es extraño que se preocupe.
Entonces platicando sobre esto, nos dimos cuenta de lo
cambiada que está la juventud en general, incluso los adolescentes a
comparación de nuestra generación, en particular la educación, es verdad, las
cosas ya no son como antes, uno no va por la vida pensando en que se tiene uno
que casar y tener hijos y entonces tener la familia perfecta, si, es la ilusión
de muchos, pero ya no es lo que predomina, ahora se buscan hacer otras cosas,
viajar, conocer, trabajar, tener dinero, divertirnos, ya sea como solteros o con
pareja, la realidad es que el casarse se ha desvalorado y puede ser que sea por
toda esa cantidad de problemas familiares que se han tenido últimamente, entre
el despertar de conciencia y el choque generacional, no es raro que ahora los
padres y los hijos no se lleven bien, pero creo que todo es cuestión de
comprensión.
Tener una familia no es cualquier cosa es un compromiso no
sólo con nosotros mismos, sino con la pareja y los hijos que se llegaran a
tener, primero está la cuestión personal, donde lo idóneo es que uno elija a su
pareja como eso, su pareja, no como un complemento o la substitución de algo,
de lo contrario, la relación estará estigmatizada con eso, la idea de que él o
ella, tendría que hacerte feliz, cuando en realidad nadie puede hacernos
completamente felices más que nosotros mismos, a medida que nosotros nos amemos
y nos respetemos atraeremos personas que nos traten del mismo modo y entonces,
tendrás a esa pareja ideal, la que te motiva, te nutre en cada parte de tu
vida. Después viene la vida en pareja, que si se eligió bien, entonces todo
estará perfecto, si, no existe esa pareja perfecta sin pleitos ni discusiones,
es normal, acuérdate que todos somos diferentes y que nunca vamos a pensar
exactamente igual, además, en las diferencias está nuestro aprendizaje y por lo
tanto nuestro crecimiento. No es que seamos egoístas, peros si nosotros estamos
bien y nos responsabilizamos por nuestra felicidad, nuestra paz y nuestra
plenitud, entonces nuestra pareja recibirá esto y se nutrirá de lo mismo y de
una forma inconsciente, sabrá que debe ser feliz. ¿Celos? No son necesarios,
acordémonos que los celos, más que sea algo que provoque nuestra pareja, es más
una idea fantasiosa que nos lastima creada por nosotros mismos, por eso, antes
de que empecemos a imaginarnos cosas que, el 90% de las veces es equivocado,
mejor preguntemos, hablemos con nuestra pareja, nuestro amigo, no necesitamos
celar para demostrar amor, al contrario, una de las formas más puras de amas es
la confianza plena y vuelvo a lo mismo, todo empieza en uno mismo, si tú te
levantas como lo que eres, como el gran ser humano que eres por el simple hecho
de existir, entonces sabrás que no hay nadie mejor que tu para tu pareja, ¿Se
va? Entonces es porque mereces algo mejor y debes agradecer la lección que tuviste
porque aprendiste, siempre aprendemos, nunca pierdas esto de vista.
Después, cuando has aprendido lo que es una vida en pareja, vienen
los hijos. Un hijo no es simplemente dar vida a un ser humano y ayudarlo a
crecer en la vida que “le toco vivir” es mucho más que eso, para mí, el tener
un hijo es la oportunidad de mejorar el mundo, un hijo es una extensión de
nosotros mismos y al mismo tiempo de la humanidad entera y de los padres
depende si es una versión mejorada o no. ¿Qué le enseñaría a un hijo? Tengo
años pensándolo y ahora lo tengo muy claro, si yo tuviera un hijo le enseñaría
a ver las cosas buenas de todo y de todos, si, recordarle que hay mucha
personas que pueden actuar de forma errónea y puede que lastimen sus palabras, pero
que nunca hay que tomarlo personal, ellos simplemente tienen miedo a lo bueno
porque no lo conocen, le enseñaría que las personas que son cerradas y enojonas
no son malas, al contrario, son los que más necesitan de un abrazo, de un beso
y de palabras tiernas, ellos solo tienen miedo de ser lastimados porque suelen
ser los más sensibles, le hablaría sobre los reinos féricos, le enseñaría de
las hadas, los duendes, los ángeles y la magia, porque la magia si existe, solo
hace falta comprenderla, le platicaría sobre los logros que puede tener, pero
también le diría que ella tiene el poder de cambiar las cosas a su antojo, le
enseñaría que tiene el poder de romper hielos, de apagar fuegos y de dar vida
donde aparentemente no la hay, le compartiría mis experiencias para que aprenda
que si se puede aprender de las vivencias de los otros, para que se dé cuenta
que nunca hay que juzgar a nadie por su portada, siempre hay una historia atrás
que los hizo de la forma en que son y que hay que respetarlos, le enseñaría de
educación, siempre por favor y gracias, le enseñaría que la sonrisa es la llave
a todas las puertas así como el respeto, dejaría que jugara con la tecnología,
pero le mostraría la diversión de jugar en el aire libre. A diferencia de mis
padres, buscaría no tener expectativas, dejar que ellos elijan cuidando que sean
decisiones tomadas desde la alegría, el amor y la armonía. Un hijo es una gran
responsabilidad, porque es la oportunidad que todos tenemos de mejorar todo lo que nos rodea, la realidad es que
ahora, la mayoría de los adolescentes son egoístas y mal educados, los padres
no les prestan atención y buscan cubrir sus ausencias con materialismos, la
realidad es que están solos y buscan sobrevivir de la mejor forma, pero
entonces llegan las adolescentes embarazadas porque “no supieron como paso”,
abortos, tristezas, llantos, corazones rotos, solos, almas quebradas, sin
ilusiones, ya casi no creen en la magia, han olvidado como divertirse sin
alcohol, ah porque como es clásica la frase de “sin alcohol no hay diversión”
¿De verdad? ¿Es posible que ya no sepan cómo ser felices por si mismos? Pues al
parecer así es, tengo una hermana que constantemente me platica sobre algunos
de sus amigos y pues al parecer así es, se han olvidado de ellos mismos, pero
¿Cómo van a olvidarse de algo que ni siquiera se les enseñó? ¿Cómo van a disfrutar
de la alegría sana si lo único que enseñan en la televisión, medios e internet
es sobre esto? Es verdad, hay muchísima información excelente y de gran
provecho pero ¿Quién les explica? Al final ellos entienden todo como ellos
pueden o creen o como los amigos les explican.
Es triste ver como la juventud camina a ciegas sin saber hacia
dónde, pero también es maravilloso ver como poco a poco la conciencia se
despierta, hay una chiquita de apenas unos 5 años que conozco y me sorprende mucho
lo despierta que está, está llena de bondad, alegría y mucha conciencia, ella
ayuda en su casa sin chistar y con una sonrisa que contagia, ama a todos por
igual, platica sobre el cuidado que tenemos que tener con la Madre Tierra, como
separar la basura y la importancia de una casa ecológica, disfruta comer
verduras y semillas como nueces, almendras y arándanos, abraza y besa con un
profundo amor, debemos voltear y ver a esos pequeñitos, debemos recordar que lo
más importante es mantenernos limpios, sanos tanto mental, emocional y
espiritualmente, por eso perdona, no te ates a rencores ni a odios, eso solo
destruye y enferma, juega, nunca dejamos de ser niños y no tienes porque
avergonzarte por ello, canta, nuestra voz es la más hermosa vibración que podemos
compartir al universo por eso habla cosas buenas, recuérdale a la gente las
bondades que tiene, ya fue suficiente de únicamente ver lo negativo, abraza,
besa, baila, disfruta el sentir el pasto, la arena o el agua bajo tus pies, respira, estás
vivo(a), ríete hasta que duela el estómago o llores, dedícate tiempo para ti,
haciendo lo que más amas, pero también nútrete de esa gente que te rodea,
únicamente lo bueno, disfruta el presente, disfruta tu momento, nunca más se va
a repetir del mismo modo, evítate arrepentimientos, ama profundamente y compártelo
con todo el mundo, siempre diles a las personas lo importante que son para ti,
diles que los amas, abraza un árbol, juega con tus mascotas y lo más
importante, amate, abrázate, bésate, cuídate, somos seres humanos maravillosos
y grandiosos, merecemos ser plenos y auténticos, ¿Se burlan? Tranquilo, solo
quisieran ser así de libres como tú, ¿Te lastiman? Nadie puede hacerlo si no lo permites, ¿Te
odian? No es a ti, se odian a ellos mismos y tú ámalos, son personas que aún
tienen los ojos cerrados, algún día los abrirán, mientras tú disfruta de tu
luz, de tu vida y de tu alegría, simplemente porque lo mereces.
Siu Lin J. Cancino
miércoles, febrero 26, 2014
El amor a mis 27 años
Siempre me he catalogado como una persona que vive muy
intensamente las situaciones de su vida, tengo la facultad de hacer muy grande
algo que en realidad no lo es, así como puedo detestar a alguien con gran
fuerza, también puedo amar con la misma intensidad y muchas veces a la misma
persona, es por eso que a mi edad me he permitido voltear y analizar cada
pedacito de mi vida, prefiero hacerlo cada determinado tiempo y no esperar
hasta la vejez para recapacitar y darme cuenta que cambiar constantemente es
posible y necesario. Uno de los ingredientes más presentes de mi vida es el
amor.
Como todos empecé amando al exterior, amaba a mi familia,
amaba mis caricaturas, ah porque como las amo aún hoy, amaba a mi mascotas, mis
amigos, cada regalo que me daban como premio por tener buenas calificaciones y portarme
bien, amaba las tardes en mis actividades extracurriculares, amaba ir a nadar
al club con mis hermanos y las felicitaciones en mi cumpleaños, de los regalos
en Navidad ni hablamos, siempre me consideré una niña feliz, llena de
bendiciones, regalos y si claro, momentos tristes y difíciles que me hacían
creer que yo tenía la culpa si me
regañaban. Pero entonces la cosa se fue complicando y ya no era nada más el
amor al juego y la diversión, fui despertando y descubrí el amor de pareja, tan
ingenuo, inocente y puro, yo creía que podía hacerlo todo, lograr lo que me
propusiera, descubrí mi pasión por crear historias y la música, constantemente
conectaba un micrófono al estéreo y me ponía a cantar con mis artistas
favoritos, amaba a los Backstreet Boys, a Britney y N*syng. Descubrí que me
comenzaron a gustar los niños de cierto perfil, con ciertas actitudes, siempre
aunado a lo que la mercadotecnia me mostraba en la televisión, amaba a Nick y
si, tuve un gustito con un niño parecido a él, o eso pensaba yo, descubrí a mi
mejor amiga y lo que era amar a una persona ajena como una hermana. Fui
creciendo y entonces, sumergida en mis fantasías, me enamoré de muchos niños en
la secundaria, por su forma de ser, por como hablaba, si, algunas veces por sus
ojitos verdes y lo blanco de su piel, en otras ocasiones no eran tan
agraciados, pero decía que su forma de ser era lo que me atraía, pero olvidé
algo, la alegría del momento, viví inmersa en un gran drama porque siempre tuve
amores no correspondidos, el niño que me gustaba nunca me hizo caso, ni siquiera
me hablaba como yo quisiera, por más que no hiciera no me volteaba a ver, y así
transcurrieron kermeses y fiestas de escuela que si, debía divertirme, pero
sólo buscaba agradar a mis amigos y a los niños que me gustaban, que ingenua,
tuve una buena amiga durante este tiempo, era muy popular y entonces conocí lo que
era ser la mejor amiga de la niña popular, la que aconsejaba a sus novios para
quedar bien con ella, ellos tenían que quedar bien conmigo y sí, me sentí feliz,
pero vacía, no tenía eso que buscaba, él no me correspondía. Y así pasé la
secundaria, sumergida en una sombra de tristeza y angustia, empecé a dudar de
mí y mi autoestima estaba por los suelos. De pronto el amor de mi familia dejó
de importarme mucho, quería a mis mascotas, empecé a cantar canciones de
desamor y tristeza, las historias que inventaban eran de amores imposibles no
correspondidos donde al final él se daba cuenta del amor que sentía por mi
protagonista, comencé a dibujar.
La preparatoria fue algo diferente de cierto punto, nueva
gente, nuevos maestros, nuevo ambiente y si, nuevas ilusiones, nunca deje de
dibujar, nunca deje de cantar, nunca deje de ver mis caricaturas, me quité mis
miedos y comencé a hacer amistades, me quería enfocar en tener amigos, pero
cometí un error, me entregué completa e intensamente, yo ayudaba a todo aquel
que me lo pidiera de una forma profunda y grande, daba los mejores consejos y
abrazaba a los que lloraban conmigo, apapachaba a mis amigas y a todos llenaba
de detalles y regalos, les hacía dibujos y se los entregaba, dejaba y daba todo
por ellos, mis amigos, aquellos que cuando yo más lo necesité, nunca
estuvieron, que cuando pasé por momentos difíciles con relación a mi familia,
no se tomaron la molestia de preguntarme como estaba, nunca se detuvieron a
darme ese abrazo que necesitaba o ese consejo, mis queridos amigos, me habían
roto el corazón. Tuve un par de parejas, nada importante ni trascendente, pero
otra vez, me había entregado completamente, mis emociones, mis sentimientos, mi
esencia al desnudo con cada persona que estuviera ahí, pero indudablemente
terminaba llorando, resentida con todo, decidí cerrar mi corazón y no volver a
ayudar a nadie, deje de dar consejos profundos y de estar ahí para todos, al
final, nadie me lo agradecía, nadie lo valoraba y yo me sentía vacía, para mí
ya no existía el amor de pareja, amigos: algunos, conocidos: todos. Ya no
quería llorar más, ya no quería sentirme rota nunca más, así que ya no me iba a
abrir ante nadie, nadie debía saber quién era yo, nadie debía saber lo que
amaba, mis gustos, entonces dije que hablaría de puras frivolidades y mejor si
me enfocaba en los demás, nunca compartir lo que me pasaba, tal vez a algunas
personas, los que pasaran la “prueba” y demostraran que fueran mis amigos, que
ingenua. Pero en medio de mi rebeldía emocional, la vida tenía preparada para
mí el más cruel de todas las jugarretas que podría hacerme, me demostró que
estaba equivocada y que lo que yo pensé era lo correcto realmente era
incorrecto, que no debía cerrarme a nada ni a nadie, que tenía que abrazar mi
forma de pensar, mi forma de ser, yo sentía que la vida se me iba y la realidad
era que apenas estaba empezando, fue aquí cuando conocí el más grande amor de
todos, una conexión que no conocía, me enamoré de alguien que, otra vez, no me
correspondía, pero había un premio de consolación, era mi mejor amigo, así que si
bien no podía ser correspondida como yo quería, al menos lo tenía a mi lado con
ese escaso amor que me daba como amigo, que tonta.
Salí de la preparatoria dudando, temiendo, lastimada y
sintiéndome conformista, con un gran amor en mi corazón a medias, con miedo a
ser lastimada por haber confiado en las personas equivocadas, “mis amigos”,
sentía que yo no iba a tener a nadie para mi, aunque en el fondo sabía que
merecía una relación de pareja completa, quería a mi familia, me daban paz,
pero había olvidado ese amor por enfocarme en mis ausencias, quería a mis
mascotas, pero ya casi no pasaba tiempo con ellas, seguía cantando, pero
lloraba al mismo tiempo, dibujaba mucho, todas mis fantasías, me perdía en mis
trazos, empecé a escribir poemas y pensamientos llenos de nostalgia y tristeza,
deje de bailar y de importarme el momento, me perdí en las olas de mis fantasías
no cumplidas, mis deseos frustrados y con los deseos del futuro, no había nada
que me llenara, sólo ese amor no correspondido, que vacía me sentía.
Entonces entré a la universidad con la plena convicción de
que sólo iba a ser amigos, decidí empezar a ser lo que yo era, liberarme pues
era un nuevo comienzo, nadie me conocía, volví a ser juguetona, compartir mis
gustos, platicar lo que no había platicado, ya estaba cansada del drama,
además, tenía a mi mejor amigo, si, no me correspondía, pero estaba bien, me
conformaba con su compañía, empecé una nueva etapa de vida convencida de que no
había nadie para mi más que él, que ingenua. Si me empecé a llevar con algunas
personas, pero mi mundo giraba en él, si salía con otras personas, pero siempre
pensaba en él, que limitada era mi visión, pero otra vez la vida me tenía
preparada otra sorpresa, me enamoré de la persona menos esperada y lo más increíble,
por primera vez, me correspondía, inmediatamente, al conocer a esta persona, me
volví lo que era, lo que siempre había sido y lo que siempre seré, de pronto
todo ese miedo por ser lo que yo era y salir lastimada había desaparecido, con
ella, simplemente fluí y ni cuenta me di, podía ser lo niña que siempre he sido
y me lo aplaudía, es más, me lo potencializaba, podía ser lo fantasiosa que
siempre había sido, y no se burlaba, podía ser lo llorona que siempre he sido y
simplemente me abrazaba, podía compartir mis inseguridades y me daba fuerza,
podía contarle mis problemas y sentimientos más profundos y ella, simplemente
me daba las palabras correctas, ella no me rompía el corazón, ella no me lastimó,
ella no se burló, ella simplemente me aceptó y fui feliz, empecé a reconocerme,
pero había algo que aún no terminaba de encajar en mi, entonces, después de
siete años a su lado un día desperté y lo entendí todo, no tenía que buscar
afuera, tenía que ver por mí, en mi.
El amor a mis veintisiete años ha sido una montaña rusa,
altas y bajas, pero es ahorita que entiendo que desperdicié muchos años de mi
vida por vivir en el drama, en amores no correspondidos, en fantasías que ya
estaban destinadas a no suceder porque simplemente solo eran fantasmas de mis
inseguridades, entendí que el amor no está afuera, sino dentro, si, puede sonar
a cliché, pero es la verdad, si no me amaban como yo quería era porque yo no me
amaba como yo quería, entendí que la joya más preciada que cada uno de nosotros
tenemos son nuestros sentimientos, nuestra esencia y que si bien podemos
compartirla, no todos merecen poseer joya tan preciada, a mi edad aprendí que
tu familia siempre va a estar ahí, amándote con la misma intensidad aunque a ti
se te olvide, que nuestras mascotas cada segundo nos amarán con la misma
fuerza, aunque no pasemos tiempo con ellos, que amigos, todos somos amigos, y
que debemos dejar de juzgar a los que nos critican, simplemente somos un
reflejo de lo que odian en ellos mismos, a mi edad entendí que vale más un
minuto en el presente que horas de fantasía, aprendí que si vivimos inmersos en
los deseos frustrados pasaremos la vida lamentándonos y cuando miremos al
pasado, nos arrepentiremos de no haber reído lo suficiente, de no haber jugado
lo suficiente, de no haber disfrutado un momento que ya nunca regresará, aprendí
que el amor de pareja es lo más hermoso del universo, no porque nos llene o
complemente, sino porque es un potencializador para nosotros, el verdadero amor
simplemente nutre, te hace crecer, te hace ser más, te hace no querer parar
porque no quieres dejar de llenar lo que sientes, aprendí que nosotros elegimos a quien amar y como,
nosotros elegimos si somos felices o no y de la forma en cómo serlo, aprendí
que la vida no es más que una constante de elecciones, eres feliz o no, te amas
o no.
Aprendí que muchos nos darán muchos consejos, pero que
debemos aprender a filtrar y quedarnos con lo que nos nutra, aprendí que si doy
miserias de amor, recibiré miserias de lo mismo, entonces descubrí que no
estaba mal amar intensamente, no estaba mal entregarme en plenitud, no estaba
mal sentir con cada poro de mi piel la lluvia o la frescura del pasto, no
estaba mal escuchar a todos y ayudarlos con los mejores consejos que ellos se
merecen porque no necesito de su aprobación ni de su reconocimiento, el simple
hecho de saber que ayudé me llena y me nutre, entonces elijo ser feliz siendo
como soy, igual de juguetona, disfrutando mis caricaturas, disfruto de canciones,
pero el drama lo substituí por mensajes de aliento, de fuerza y esperanza,
nunca dejaré de amar a aquel que no me correspondió, porque es una conexión de
por vida, pero jamás lo amaré como amo a mi pareja actual, me rescató y no
estoy segura de que lo sepa, me limpió de toda esa mugre que me cubría, me
quitó las sombras y con su paciencia y amor, me ha llevado a ser lo que soy
ahora. Para amar no necesitamos de la aprobación de otros, lo único que
necesitamos es recordar que todos nos amamos de formas distintas, unos
consientes, otros no, aprendí que una cosa es amar y otra cosa estar enamorado,
el amor a mis veintisiete años depende de mí y del enfoque que le quiera dar a
las experiencias de mi vida y es porque me amo que decido ser auténtica, vivir
lo que soy sin miedos, no es un camino sencillo, hay muchos fantasmas que
debeos vencer, hay sombras que aún tengo que enfrentar, el miedo, pero como una
persona en rehabilitación, la aceptación es el primer paso.
Y entonces te amo porque me amo, te quiero porque me quiero,
te entrego mi esencia porque lo mereces, mereces lo que tengo para ti, te
abrazo con fuerza y que mis palabras te llenen de vida. Ama con intensidad y si
sientes que no te corresponden o que te rompen el corazón, no te pongas triste,
recuerda que si amas de esa forma es porque eres tú, no porque esperas la
aceptación de nadie, recuerda que los que se van, es porque se asustan del amor
tan fuerte y puro que entregas, porque no saben de eso, no conocen de ese amor,
pero no por eso tú debes dejar de ser auténtico, no por eso vas a dejar de ser
quien eres, porque ya sabes que no es que ellos te reconozcan, es que tú te
reconozcas y te celebres auténtico, el amor a mis veintisiete años es mi propia
esencia y por consiguiente, un reflejo de cómo los demás me aman, sigo siendo
una llorona y una intensa, nunca dejaré de ser histriónica, pero cuando me
acepté como soy, las personas correctas se acercaron y se quedaron en mi vida,
mis amigos, los que no me juzgan, los que no me critican, los que, incluso, se
unen a mis arranques, entonces también aprendí que a medida de que tú te
aceptes, entonces, la gente que te rodea te aceptará y hasta serán cómplices de
vida, hay una maravillosa paz al vivir en esto y sí, vas a cambiar otra y otra
vez y ellos cambiarán todos contigo, posiblemente algunos se vayan, pero así es
la vida, un constante cambio, un constante devenir y notarás que no te afecta,
porque aquellos que se van es porque ya terminaron de aportarte lo que te
correspondía y otros los necesitan, así que sonríe y agradece porque las
conexiones nunca se rompen, por muy alejados que estemos, vive el momento y
disfrútate, disfruta a los que están en este momento contigo porque lo mereces
y ellos lo merecen, diles lo mucho que los quieres y lo especial que son para
ti, pero sobre todo, nunca dejes de sonreír, de llorar, de cantar, de dibujar,
de bailar, de pasar tiempo con tus mascotas y tu familia, y cuando encuentres a
tu pareja de vida, nunca dejes de hacerle saber lo especial e importante que es
para ti, amalo(a) como una extensión de ti, porque él (ella) eres tú.
Esto es el amor a mis veintisiete años y estoy segura que en un par de años va a cambiar, pero estoy segura de que es lo más hermoso que me pudo
haber pasado, y lo es para ti, sin importar tu edad, que despierte tu
conciencia y descubras ese maravilloso tesoro que tienes y compártelo, porque
lo que tenemos por derecho es para compartir, no temas ser auténtico(a), esa es
tu más grande tesoro y debes estar orgulloso de eso, más que por otros por ti,
por tu liberación y tu paz, aprende a perdonar y perdónalos a todos, mereces
ser libre, mereces ser tan feliz como el infinito del universo. Gracias por ser
el reflejo de mi alma.
Siu Lin J. Cancino
lunes, febrero 24, 2014
Primavera adelantada
Hace unos días mientras esperaba a mi beba, estaba sentada en el parque cerca de Su casa y me di cuenta que, además de ser un parque muy bello, el sol se filtraba de una manera casi sagrada.
El sol quemaba y el calor crecía, Lo bueno fue que el viento aoplaba algo fresco y por ello era soportable.
No hay duda que aunque estamos en Febrero y aún en Invierno, la primavera ya está haciendo su aparición poco a poco y con ella, la oportunidad de tomar muchas lindas fotos.. yay !
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